El legendario “Centauro del Norte” nació un día como hoy, y llevó una vida al límite; por eso, quién mejor para contar su historia que su nieto.

Por: Hatdadiel Aragon, Periódico el debate

Por muchos odiado, por muchos amado, así fue la vida de Francisco Villa, uno de los personajes más importantes de la Revolución Mexicana. El conocido como el Centauro del Norte vivió gran parte de su vida y lucha al norte del país.

Uno de los logros más impresionantes en la vida de Pancho Villa fue lo que hizo en la Ciudad de México en solo un mes, por los años de 1913 y 1914. La historia de Villa en la capital de México está muy bien sustentada por uno de sus descendientes, Agustín Villa, su nieto.

“Villa llega a un hotel ubicado por Reforma, el cual aún existe, el día 4 de diciembre de 1913. Se reúne con Zapata en Xochimilco. Mucha gente cree que Villa llegó en caballo a la ciudad, pero no, Villa llegó en coche. Ellos eran del brazo popular, del brazo de los pobres, de revolucionarios que representaban las luchas agrarias. Se conocen en Xochimilco en un hotel, se dice que hay dos versiones, una que Villa tuvo que subir a un pueblito, otra que 

Lo que muy pocos saben es que a Pancho Villa no le gustaba la ciudad, él prefería el campo, es por eso que solo duró poco más de un mes en la Ciudad de México, pero fue el tiempo necesario para hacer muchas cosas.

“En aquel entonces la ciudad era un caos. Villa y Zapata se dedicaron a conseguir alimentos para los habitantes, para las miles de personas que vivían aquí (Ciudad de México), conseguir el agua, mantener viva la ciudad, aunque Villa y Zapata no querían la ciudad porque la miraban como una carga.”

“Sí estuvieron aquí como un mes, y en un mes ocurrieron muchas cosas, muchas atrocidades, que mucha gente se las señala a las tropas de Villa y Zapata, pero yo les voy a recordar que, por ejemplo, el Tigre de Santa Julia, en esa época vivía en México, y se dedicaba a asaltar, a robar, mucha gente le echa la culpa a villistas y zapatistas, pero no es así. Finalmente ellos se salen porque no quieren pelear aquí contra Carranza. Felipe Ángeles le dice a Villa que es importante bajar a Veracruz y rematar a Carranza. Villa dice que no, que mejor hay que consolidar las líneas”, explica Agustín Villa, quien todo lo que sabe sobre su abuelo son anécdotas que su abuela le contó de niño.

LOS NIÑOS DE VILLA
Si alguna vez han escuchado hablar de los niños de Villa, aquí la explicación: “mientras el Centauro del Norte iba caminando por la Alameda (Ciudad de México) ve a muchos niños dormidos en el piso, tapados con periódicos, niños de la calle, algunos no tenían familia, otros sí. Él (Villa) pregunta a uno de sus acompañantes qué hacen ahí, y le contestan: ‘ahí duermen, venden periódicos’. Entonces él dijo: ‘agarra a todos’. Se dice que fueron entre 300 y 400 niños que secuestró Villa y llenó un tren de niños chilangos. Muchos se brincaron del tren, otros más dijeron: ‘vámonos de aventura’. Los llevaron a Chihuahua y le dijo a Luz Corral (una de sus esposas): ‘me los metes a la escuela, al internado, y que todos trabajen’, y algo muy curioso es que a algunos los mandaron a estudiar a Estados Unidos y se convierten en diputados del Congreso estadounidense americano. Los niños de Villa, así les decían, muchos se regresaron de Chihuahua, ahí te das cuenta de cómo era Villa”, cuenta.

GALÁN
Se dice que Villa tenía muchas mujeres porque adoptó las tradiciones mormonas, en las cuales los hombres tienen muchas esposas.

“Dicen que Pancho Villa, en su etapa de delincuente, de ladrón convivió con taraumaras, con muchas etnias, con menonitas y mormones; de hecho, hay muchas tropas de mormones que si ustedes los ven son soldados americanos y tenían muchas mujeres a donde iban”, afirma Agustín.

FAMILIA
Tanto Agustín como su familia tienen la obligación de portarse bien y asume que tiene que llevar el apellido de la mejor manera.

 

 

Agustín Villa en el Café de los Azulejos en la Ciudad de México,a donde su abuelo acostumbraba ir.

 

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